En su intervención, Atarés recordaba que el sector primario es el principal perjudicado del cambio climático. Pero, a la vez, afirmaba que es el único que en los últimos años no había disminuido sus emisiones de Co2. Algo que, Atarés considera que debe corregirse "a través de la inversión en nuevas tecnologías, para ser sostenibles y rentables."
Para aportar soluciones en este sentido Fertinagro Biotech explicaba Atarés lidera la investigación para el conocimiento del suelo, algo que "permite determinar su capacidad de absorción y cesión de nutrientes, aguas, gases… etc". De media, ejemplificaba el director de desarrollo estratégico, "una hectárea de suelo contiene 90.000 kilos de materia orgánica, 1.750 kilos de microorganismos (hongos y bacterias), la potencia desarrollada por el consumo de materia orgánica en una hectárea equivale a un motor de 20CV y contiene 81 kilos de ADN (la misma masa de ADN que 350 humanos). Este conocimiento científico centrado en la sincronización suelo-cultivo permite utilizar las herramientas tecnológicas con mayor precisión. Y permite desarrollar bioestimulantes homologados, que son la mejor inversión para aprovechar las unidades fertilizantes y así aumentar la rentabilidad económica y ambiental de las explotaciones.
Inversiones que, según los datos que aportaba Atarés, asegura que puede permitirse el sector, que debe adoptar la digitalización. "Es una herramienta imprescindible para monitorizar las explotaciones agrícolas, que permite conocer su evolución en cada campaña y permite conocer mejor el momento, el lugar y la dosis del insumo a aplicar." En la digitalización del sector, aseguraba Sergio Atarés, "la Inteligencia Artificial (IA) permite trabajar de forma precisa con sistemas complejos como son los agroecosistemas, donde la productividad y sostenibilidad dependen de numerosas variables y de relaciones complicadas entre ellos."
Fertinagro apuesta por estas innovaciones en el sector, como demuestra su participación en la Cátedra Internacional de Inteligencia Artificial y Agricultura de la Universidad de Córdoba pues será una herramienta que solucionará muchas de las problemáticas que afronta el sector. Eso sí, añadía Sergio Atarés, el agricultor debe tener el control total sobre la tecnología, porque "si alguien no entiende de tecnología, no lo va a usar" y aportaba las tres reglas o premisas para adoptarla, la tecnología, dijo, debe ofrecer ventajas claras y rotundas sobre las prácticas existentes, ventajas de tipo económico, ambiental y de seguridad en las operaciones. Debe ser controlable por el usuario y ofrecer la posibilidad de retomar de forma discrecional la situación inicial sin ningún tipo de pérdida económica y en tercer lugar, la tecnología debe ser accesible para todo el mundo, no solo para las grandes explotaciones. Para ello, "se debe invertir en nuevas instalaciones que produzcan los productos y procesos innovadores", afirmaba Sergio Atarés para finalizar su intervención en este III Foro I+D Agro de la Cadena SER.